Gazal 492: Un saludo, como el grato aroma de la amistad

سلامی چو بوی خوش آشنایی
بدان مردم دیدهٔ روشنایی

درودی چو نور دل پارسایان
بدان شمع خلوتگه پارسایی

نمی‌بینم از همدمان، هیچ بر جای
دلم، خون شد از غصه؛ ساقی! کجایی؟

ز کوی مغان، رخ مگردان! که آنجا
فروشند مفتاح مشکل‌گشایی

عروس جهان گرچه در حد حسن است
ز حد می‌برد شیوهٔ بی‌وفایی

دل خستهٔ من گرش همتی هست
نخواهد ز سنگین‌دلان، مومیایی

می صوفی‌افکن، کجا می‌فروشند؟
که در تابم از دست زهد ریایی

رفیقان، چنان، عهد صحبت شکستند
که گویی نبوده‌ست خود، آشنایی

مرا گر تو بگذاری، ای نفس طامع!
بسی پادشایی کنم در گدایی

بیاموزمت کیمیای سعادت
ز هم‌صحبت بد، جدایی! جدایی!

مکن «حافظ» از جور دوران، شکایت!
چه دانی تو، ای بنده! کار خدایی؟

Un saludo, como el grato aroma de la amistad,
a aquella niña del ojo de la luz.

Una salutación, como la luz del corazón de los piadosos,
a aquella vela del retiro de la piedad.

No veo a ninguno de mis compañeros en su sitio;
mi corazón se hizo sangre de pena: copero, ¿dónde estás?

No apartes el rostro de la calleja de los magos, que allí
venden la llave que abre lo difícil.

Aunque la novia del mundo está en el colmo de la hermosura,
lleva más allá de todo límite la manera de la infidelidad.

Mi corazón herido, si tiene algún brío,
no pedirá bálsamo a los de corazón de piedra.

¿Dónde venden el vino que derriba al sufí?
Que estoy atormentado por la piedad hipócrita.

Los compañeros rompieron de tal modo el pacto de la amistad
que dirías que nunca hubo trato.

Si me dejaras en paz, oh yo codicioso,
mucho reinaría yo en mi mendicidad.

Te enseñaré la alquimia de la dicha:
del mal compañero, apártate, apártate.

Hafez, no te quejes de la dureza de los tiempos;
¿qué sabes tú, oh siervo, de la obra de Dios?

Interpretación del fal

Envía un saludo y un mensaje a quien te es querido y te da luz. Los viejos amigos se han dispersado y han roto su palabra: te duele, pero no esperes ayuda de los duros de corazón. No pongas el corazón en el mundo ni en su fidelidad. Si sueltas la codicia, vivirás con dignidad aun en la estrechez. El secreto de la dicha es apartarse de las malas compañías. No te quejes de los tiempos.